Internet de las cosas. ¿De qué se trata este concepto tecnológico?

El Internet de las cosas forma parte de un selecto grupo de conceptos tecnológicos cuya aplicación sigue en constante auge. Gracias a esta innovación, ahora es más sencillo contar con productos optimizados y automatizados. En esencia, se trata de un tipo de tecnología que ha nacido para facilitar diversos procesos humanos.

La realidad de hoy en día es que el internet es una herramienta poderosa que mantiene a las personas en conexión directa. Kilómetros de distancia pueden ser recortados gracias a los avances que se han realizado en materia de conectividad. En virtud de este aspecto es que el Internet of things, es un sistema de enlace vía internet que saca máximo provecho a esta idea.

 Definición de Internet de las cosas. Detalle a detalle sobre este nuevo aspecto para conectividad

Hablar de este concepto es hacer referencia directa a su propio nombre. Es decir, se trata de un sistema de conectividad establecido entre “cosas”. Por cosas se entiende a todo aquel dispositivo inteligente de cualquier clase, incluso aquellos menos pensados. Gracias a la tecnología moderna, cada vez son más los productos que se suman a esta iniciativa.

Inclusive, explicado de otra manera, es un concepto que explica la interconexión digital o vía internet entre objetos de uso cotidiano. De esa manera, se crea un ambiente optimizado y de constante captación, análisis y ejecución de datos.

Abreviado como IoT, el Internet de las cosas es una premisa que forma parte del día a día, aunque no se note de manera tangible. Básicamente, predomina en todas las interacciones entre humano-dispositivo para controlar otros dispositivos.

Características del Internet de las cosas. Los aspectos más llamativos de todo lo que significa

  • En líneas generales, es un sistema digital sofisticado que se encarga de recibir y analizar datos de manera autónoma. Prácticamente, no requiere de demasiada participación humana para funcionar de manera eficaz.
  • El Internet de las cosas funciona a través de sensores especializados en dispositivos inteligentes. Ellos permiten establecer una conexión digital entre sí que, a posteriori, provocará una reacción según los datos recabados.
  • A su vez, genera un espacio digital en donde se integran diversos dispositivos con capacidad de conexión. Como resultado, se obtiene una respuesta o acción mucho más optimizada y en cadena.

Ejemplos más comunes sobre la aplicación de IoT. ¡Destaca hasta lo más simple!

El Internet de las cosas está presente en el día a día, facilitando ciertas acciones para los humanos en general. Uno de los ejemplos más comunes es la utilización de un Smartphone para enlazar con otros dispositivos inteligentes, como los televisores.

Internet de las cosas y su aplicación en la realidad virtual

Otro caso común pero más complejo, es el de los termostatos digitales. Muchos modelos actualizados disponen de una aplicación que detecta y recibe datos sobre la ubicación del usuario. En función de ello, se activa, apaga o regula dependiendo del tiempo en que la persona tardará en llegar.

En resumen, bajo el procedimiento conocido “M2M (machine to machine), todo dispositivo o máquina puede conectarse entre sí. Y no solamente utilizando el internet, también destaca Bluetooth como alternativa de utilidad. Enumeremos algunos ejemplos:

  • Wearables ( como rastreadores de actividad Garmin, Xiaomi, Fitbit, Apple Watch, etc.)
  • Consolas de videojuegos y sistemas de realidad virtual (auriculares HTV Vive VR, Oculus Rift, Xbox One, etc.)
  • Televisores y decodificadores (Amazon Fire TV, Apple TV, Roku, etc.)
  • Altavoces inteligentes (Amazon, Google Home, Apple HomePod, Sonos, etc.)
  • Electrodomésticos inteligentes (iRobot, Honeywell, electrodomésticos LG, Tado, Whirlpool, etc.)
  • Dispositivos inteligentes del hogar (bombillas Philips Hue, TP-Link Smart Plug, Nest, etc.)
  • Automóviles (Tesla, cualquier automóvil con Apple CarPlay, Android Auto, etc.)

¿Son seguros los dispositivos de IoT?

Si bien los usuarios de dispositivos para la salud como oxímetros de pulso y aparatos de monitoreo proporcionados por hospitales comparten nuestros datos de salud con profesionales médicos de confianza, el tema de la privacidad de los datos se vuelve menos confiable cuando estos dispositivos han sido fabricados por empresas tecnológicas como Amazon, Apple o Google. Incluso si estos datos se recopilan con un propósito beneficioso, ¿pueden estar seguros de cómo se comparten y utilizan?

Dado que estos dispositivos recopilan datos de millones de personas, los hacen los principales objetivos de los ciberdelincuentes. En la actualidad existen demasiados fabricantes de dispositivos de IoT y lo grave es que muchas de estas empresas han prestado poca atención a la seguridad de sus dispositivos, como la seguridad en el cifrado de datos en tránsito y en reposo. Incluso cada cierto tiempo podrá ver en las noticias los defectos del software que se descubren a diario.

Es por ello que los proveedores de tecnología deberán demostrar que se toman en serio la privacidad y el anonimato cuando manejan y aplican los datos de los usuarios, y que solo los utilizan para los fines estrictamente necesarios, al tiempo que toman las mayores precauciones para mantener la privacidad del usuario.

Historia del Internet de las cosas

En la década de 1980 se debatió por primera vez la forma de agregar sensores e inteligencia a los objetos físicos, cuando unos jóvenes universitarios tuvieron la idea de modificar una máquina expendedora de Coca-Cola para poder rastrear su contenido de forma remota. Desafortunadamente en esa época la tecnología no era muy avanzada, lo que limitaba su progreso.

El término ‘Internet de las cosas’ fue propuesto en 1999 por Kevin Ashton un científico informático del Reino Unido. Mientras laboraba en la empresa Procter & Gamble, Ashton propuso a sus colegas colocar chips de identificación por radiofrecuencia (RFID) en los productos de la compañía para rastrearlos a través de una cadena de suministro.

Según sus allegados , Kevin Ashton incorporó la palabra de moda «internet» en su propuesta para llamar la atención de los ejecutivos de la empresa. Y la frase quedo hasta la actualidad. A lo largo de los años, el interés por el Internet de las cosas o tecnología IoT comenzó a despegar en todo el mundo, a medida que llegaban al mercado más y más dispositivos interconectados.

En el año 2000, La empresa tecnológica Coreana LG anunció su primer refrigerador inteligente, en 2007 lanzó el primer iPhone y en 2008, la cantidad de dispositivos conectados ya había superado el número de personas en el planeta.

En el año 2009, Google dio un gran salto comenzando a probar automóviles que se conducen solos y en 2011, el primer termostato inteligente Nest de Google ya se distribuía en las más grandes tiendas de tecnología, lo que permitió manejar la calefacción central desde la comodidad de un control remoto.

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